• Martes, 25 Septiembre 2018
  • Raúl Reyes Zúñiga
  • 176
Crónica del concierto

El pasado fin de semana la Ciudad Azteca se vio atrapada por la textura musical fresca con toques repletos de magia que causo la visita de una de las bandas emblemáticas de la generación de los 80´s, Simple Minds, quien cubiertos con el manto de la bella noche desparramaron calidad musical sobre la audiencia azteca que siempre fiel a su llamado sufrió cuarenta años de espera para que por fín llegara el momento cúspide para deleitarnos con sus grandes éxitos que los catapulto en el mundo de la música.

Ante un marco esplendoroso y con un lleno apabullante el tiempo de espera se consumía lentamente con la música de Van Morrison para anunciar que era el momento de que Simple Minds arribaría al escenario del Pepsicenter para conquistar después de muchos años tierras aztecas, 24 temas inolvidables quedaron tatuados en las memorias de quienes asistieron esa noche y que por más de dos horas de actuación bailaron y recordaron los años de gloria de esta banda ; No fue una noche de nostalgia y ni mucho menos de recuerdos solo Simple Minds recordaba todos que en los 80´s ellos impusieron jerarquía e incluso muy por encima de los irlandeses de U2 y esa calidad incuestionable fue la que se detono en aquella noche.

The singnal and the Noise seguido de Waterfront, fueron de las primera detonaciones musicales que se mezclaron en esta atmosfera áspera indescriptible , fueron temas que nos servían de guía para darnos una idea del gran abanico musical que estaría por llegar, temas musicales los cuales no sabíamos sobre cual inclinarnos más ya que todos los que se escuchaban eran auténticas joyas musicales esculpidas con la trepidante voz de Jim Kerr y la sobreviviente guitarra de Charlie Burchill, temas , Let There Be Love, causaba que el público ya estuviera entregado por completo pero al escuchar Mandela Day la piel se erizaba ante este poema de canción .

…es el momento dentro del espectáculo para que por fin Jim Kerr pausara y aclarara sus ideas, de esta forma inicia por parte del cantante un dialogo para justificar su ausencia en tierras aztecas, pero realmente al público ya no le importaba ya que Simple Minds se encontraba en tierras aztecas por lo que el dialogo verbal salía sobrando y lo que importaba más era el dialogo musical .

La atmosfera que se vivía en el recinto era indescriptible pero el tiempo se consumía rápidamente por lo que la banda no quiere dejar el escenario, Jim Kerr con el corazón en la mano y aplaudiendo a su público que supo esperar mucho tiempo decide salir al único encoré para cerrar con Alive and Kitching y Sanctify yourself.

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