• Martes, 12 Junio 2018
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El test que debes realizar para saber cuántas veces te han discriminado y no te diste cuenta

Todos hemos sido víctimas de discriminación o incluso la hemos cometido en algún momento de nuestras vidas ¿lo sabías?

Tu color de piel, tu peso, la manera en que vistes, tu tono de voz, la forma de tu cuerpo, tu manera de reír, la música que escuchas, el dinero que llevas en la cartera, el carro que conduces, el trabajo que tienes, el salario que recibes, la familia de la que vienes, el lugar en que naciste, la escuela donde estudiaste, todo eso y más nos diferencia a todos, pero también nos da motivos para discriminarnos entre nosotros sin siquiera notarlo.

Este fenómeno encuentra un profundo eco en la llamada interseccionalidad: una especie de esquema que muestra la manera en que estamos sometidos a prejuicios mediante el género, la etnia, la clase, las capacidades físicas, la orientación sexual y otras identidades que te definen en comparación a otro individuo. Así es como –desgraciadamente– ciertos aspectos físicos como una piel blanca, un cuerpo esbelto, unos ojos claros, una chequera abultada y un estilo de vida ‘moderno’ se califican como superior a otros de manera errónea.

La discriminación se da también más allá de lo físico: las ideologías políticas, la edad, la apariencia, o incluso la paternidad o maternidad también son motivos que la provocan entre personas que gustan de perpetuarla, tanto a nivel consciente como inconsciente. Por esas razones, puede ser que en más de una ocasión hayas sido discriminada(o) sin que te hayas dado cuenta. Te invitamos a descubrirlo a través del siguiente test:

1. En medio de una reunión, un tipo te estuvo interrumpiendo todo el tiempo, quitándote el derecho a emitir tus juicios. Sientes que cuando supo que apoyabas a la comunidad LGBT, entre otras ideas que no eran de su agrado, comenzó a sentir cierto rechazo hacia ti. ¿Qué opinas de su actitud?

A) Molestia, pues me sentí discriminada al notar que mis comentarios e ideas no eran valiosos para él.

B) Tal vez tenía razón y debí quedarme callada para pensar mejor las cosas antes de hablar.

C) Típico de un bastardo machista con el cerebro en los músculos.

2. Estás en un restaurante con tu novio y cuando les llevan la cuenta se dirigen todo el tiempo a él asumiendo que tú no darás dinero para pagar la cuenta. Cuando dices que tú vas a pagar el mesero muestra un gesto de extrañeza porque cree que debe ser él quien pague. ¿Qué piensas?

A) Es discriminación porque me hacen sentir como si yo no tuviera dinero para pagar.

B) Me parece bien que así lo hagan, son ellos los obligados a pagar.

C) El mesero es machista porque asume que son los hombres los que se deben hacer cargo de los gastos.

3. En una discusión con adultos sobre un tema cualquiera, donde tú eres la persona menor, emites tu opinión con toda la confianza de que tu comentario será escuchado. Molesta, una de las personas te dice con cierto enojo: “Pero ¿tú qué vas a saber, si eres muy joven?”. ¿Cómo reaccionas?

A) Me molesta porque no creo que por ser más joven sepa menos que ellos.

B) Sí, tiene razón: mi juventud no me da el derecho a opinar en algo en lo que no tengo idea.

C) Esa persona tiene prejuicios que no lo hacen tratar a las personas con equidad.

4. Durante una reunión con personas que no conoces, todos comienzan a hablar sobre las universidades en las que han estudiado. Un gran porcentaje menciona venir de universidades públicas. Cuando tú mencionas que eres graduado de una particular, notas un cambio de actitud hacia ellos que te incomoda. ¿Qué sientes?

A) No importa dónde hayamos estudiado mientras seamos profesionistas íntegros y no hagamos diferencias en cuestiones económicas o sociales.

B) Es normal que así reaccionen: los que nos graduamos de universidades privadas deberíamos mezclarnos con personas de nuestra misma condición.

C) Siempre habrá personas ardidas que vayan por la vida haciendo diferencias estúpidas.

5. Estás pensando en correr un maratón y lo comunicas a tus amigos. Uno de ellos, con actitud un tanto machista, te dice en voz baja, sin que nadie lo escuche: “Eres mujer y estás muy delgada, ¿en verdad crees que vas a soportar el paso?”. ¿Sus comentarios son válidos?

A) Por supuesto que no. Yo puedo participar en las actividades que quiera. ¿Acaso el deporte sólo se hizo para ellos? Lo voy a correr y voy a demostrar que un maratón es para cualquier persona. ¡Qué comentario más inoportuno!

B) Creo que tengo que replantear mis planes. Tal vez no esté hecha para esa clase de competencias.

C) ¿Quién se cree para dudar de mí? Soy fuerte, entreno a diario, ¡eso es más de lo que él podría hacer en toda su vida!

6. Te acabas de enterar que no fuiste invitado a una fiesta porque era exclusivamente para ‘parejas sin hijos’. Tú estás felizmente casado y con dos hijos. ¿Crees que el criterio que usaron en tu caso haya sido el correcto?

A) No, porque me hicieron a un lado por el simple hecho de ser cabeza de familia. ¿Acaso soy diferente por el hecho de tener bajo mi responsabilidad a dos hijos?

B) Sí, entiendo que quieran estar a gusto sin niños que hagan ruido. Supongo que debo empezar a acostumbrarme a eso.

C) Jamás volveré a pararme en su casa ni a dirigirle la palabra por haberme hecho a un lado. ¡Es un insulto para mí y mi familia!

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